Capítulo 1: En la Habitación de la Pura Princesa Guerrera

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Capítulo 1: En la Habitación de la Pura Princesa Guerrera.
– ¡Jiaaah…! ¡Detente…! ¡Uuuuuh…!
La tierna voz de Yamagishi Chia resonaba por toda la habitación. Antes le había sonsacado su nombre cuando supuestamente la violé. Chia seguía diciéndome que me detuviera pero yo no voy a soltarla con tanta facilidad. Y cuando le metí un dedo por el agujero del orto me lo empezó a succionar con mucha fuerza.
– ¡Ay Dios…! ¡Por favor no sigas con ésto…!
– ¿Cómo dices? ¿Acaso no querías mi energía?
La energía particular a la que me refiero se obtenía a base de semen de hombre y al absorberlo las princesas guerreras ganaban mucho poder.
– La guerra contra los demonios es tu deber, ¿verdad? Así podrás batallar mucho mejor.
Las princesas guerreras batallan contra los demonios por todo el mundo y para ese fin recolectan energía para lograr obtener un gran poder.
– ¿Dices que me entiendes…? Casi nadie sabe de la existencia de las princesas guerreras así que no creo que lo comprendas… ¡Jiaaah…!
– Ya las investigué un poco. Para empezar ustedes buscan energía.
– Pues es por eso que… ¡Ah…! ¡Jaaah…!
Seguía rebotándole el orto a cada embestida que le daba de una forma tan adorable como caliente. Aunque para las princesas guerreras es normal poseer una gran cantidad de lujuria para tentar a los hombres y eso es algo que me desagrada… Me imagino que ellas se burlan de los demás… Ya que desean obtener una muy gran cantidad de energía y en vez de una vez tienen que satisfacerse como diez veces… Le agarré con fuerza la cadera y empecé a moverme frenéticamente.
– ¡Ah…! ¡Aaah…! ¡Ay detente…!
– ¿Cómo te notas ahora que te doy con toda mi fuerza?
– ¡Jaaah! ¡Es asombroso…! ¡No sabía que el sexo podía llegar a ser tan espectacular…!
Estábamos en posición de perrito mientras yo le daba por atrás unas fuertes y profundas embestidas y ella dejaba escapar unos sonoros gemidos como si fuera una yegua en celo. Se retorcía de placer como una desquiciada.
Yo que la miraba desde atrás sonreí con morbo.
– Fui asaltado en la cama por una degenerada como vos pero ahora vas a recibir unas acabadas internas.
– ¡Fuah…! ¡Eso no fue así como lo dices…!
– ¿Cómo fue entonces según vos?
– Decidí que tenía que hacerlo porque… ¡Ah…!
– Con el cuerpazo que tienes ningún hombre te rechazaría.
Siendo Chia tan voluptuosa como es me gusta provocarla.
– ¡Fuah…!
Echó para atrás la cabeza mientras ella seguía a cuatro patas y le seguía dando fuerte por la concha y dándole palmadas en las redondeadas nalgas. Entonces empecé a mover aún más rápido la cadera.
– ¡Aaah…! ¡Uaaah…! ¡Me das hasta en el fondo…! ¡Ay no, detente…!
– Pareces tonta al gemir tan fuerte pero te voy a hacer acabar aún más veces.
– ¡Aaaaaaaah…!
En serio esta muchacha es una depravada. Hace sólo un rato nunca me imaginé que mi primera experiencia sexual sería con una “prostituta”. La observé detenidamente mientras le seguía dando y definitivamente ya tenía un precioso cuerpo de adulta. Debe ser una lunática del sexo. Pero oh, en realidad ya sabía que si se presentaba alguien así una vez tendida la trampa que puse sería una princesa guerrera así que el primer paso de mi búsqueda de venganza ya casi estaba dado.
Pero el dejar salir la verdadera naturaleza de esta mujer lasciva es algo que de verdad me está encantando.
– Ah, ¿qué es lo que te pasa…? ¿Acaso te hice algo…?
– Hace un rato te lo dije y es que me notaba muy molesto…
– ¿Estás molesto?
– Así es.
– ¿Y por qué…? Ésta es la primera vez que nos vemos…
– Es verdad y yo tampoco lo entiendo.
Sólo por ver a esta piba me noté inseguro…
– Je je je… Seguiremos hablando después de que dé otra acabada interna.
Le volví a agarrar fuerte el orto a la mina y aceleré mi movimiento de cadera. Le hice por segunda vez una acabada interna tras darle mucho pijazos en lo profundo de la concha.
– ¡Oooooh! ¡Fuaaah…! ¡Acabo…! ¡Aaah…!
Finalmente le volví a hacer una acabada interna a Chia. Cuando le saqué el pito de la concha noté que su orto también se abría y cerraba por los espasmos del retazo del orgasmo.
– Ah… Aaah… Aaaaah…
– ¿Tanto te gustó…?
– Ah… Uuuh…
Ya noto que de momento no es capaz de hablar… Esta vista tan caliente me encanta…
– Ah… Estás en peligro…
– ¿Por qué lo dices…?
– Porque tienes una inmensa cantidad de energía…
– ¿Pero no era mi energía lo que viniste a buscar…?
– ¿Eh…? ¿Podría ser que…?
Poco a poco la piba se levantó y me miró directo a los ojos.
– ¿Será que me tendiste una trampa…? ¿Dejaste que notara tu gran cantidad de energía a propósito…?
– Era evidente que casi no me quedaba deseo sexual alguno hasta que tuve sexo con vos.
– ¿¡Cómo…!?
Por mi manera de decir estas palabras la piba volvió a sonrojarse. Ahora que la princesa guerrera tenía una gran cantidad de mi energía de hombre acumulada dentro de sí me provocaba una fuerte atracción… Es por eso que en nuestro primer encuentro tuve mi primer sexo con ella lo que yo considero ciertamente como un sentimiento desquiciado…
– ¡Uff, ¿dices que ya no te quedaba deseo sexual alguno pese a que me tendiste un trampa…!?
– Es que yo detesto a las princesas guerreras.
– ¿Y eso a qué se debe…?
– Por culpa de ustedes mis padres fueron asesinados…
– ¿¡!?
Mis padres fueron asesinados en medio de una batalla de las princesas guerreras contra los demonios aunque sé que Chia seguramente no tuvo nada que ver con ese siniestro de aquel entonces. Pero como ella también es una de esas guerreras supongo que hay una gran posibilidad de que esté relacionada consanguíneamente con algunas de que las que estuvieron allí en aquel momento.
Le conté todo esto a Chia y luego agregué:
– Este ya es el octavo sitio en el que busco a las guerreras como vos. Igualmente supongo que tengo que disculparme.
–¿Es por esto que me atrajiste…? ¿Pero qué hubiera pasado si la situación fuera otra…?
Le acerqué a mi novia un pequeño cuenco mientras me preguntaba lo de antes.
– ¿Y esto…?
– Las princesas guerreras conocen bien muchas drogas descriptas en libros antiguos y están lejos de ser gente ordinaria por la energía que son capaces que obtener para que recorra sus venas.
– ¿¡Pero cómo lo sabes…!?
– Claro que lo sé ya que ustedes son mi objetivo. Las conozco bastante bien por todo lo que pude llegar a estudiarlas…
– ¡Uff!
Mi novia entonces se levantó de la cama dando un saltito.
– ¿Qué vas a hacer…?
– Estando junto a vos mi cuerpo está en riesgo.
– ¿Me estás diciendo que te estás escapando?
– Sí.
Tras esta breve respuesta de su parte mi novia pegó un gran salto desde la ventana de mi habitación.
– Pero qué piba…
Ahora tenía el deber se seguirla. Debo seguir siendo fuerte para hacerla obtener más energía.
OOO
– Está por acá…
Seguí a Chia hasta su casa que se ubicaba cerca de un parque. Tal y como se esperaría de las guerreras y ya como me lo suponía son capaces de viajar mucho en muy poco tiempo sin medio de locomoción.
Pero…
– ¿¡!?
Me acerqué antes de lo que hubiera sido más prudente a su casa y aunque traté de ocultarme detrás de unos arbustos Chia me llegó a ver con los párpados bien abiertos.
– ¿Cómo es posible…?
– Es un efecto de la droga de antes. Tengo el fuerte rastro del olor de tu carne.
– ¡Uff…!
Chia apretó los labios y de un lado de su cintura desenvainó su espada.
– Por el bien de todos y en especial de las princesas guerreras te voy a matar pues alguien como vos que se parece mucho a un demonio en pensamiento y comportamiento no debe acercarse a mis compañeras. No te voy a permitir que me uses para tal fin.
– Muy bien, ven para acá.
Cuando Chia pegó un salto sosteniendo en alto la espada yo rápidamente me puse detrás de ella, le agarré una mano, se la puse en la espalda y la hice caer presionándola contra el suelo de pasto en medio de los arbustos. Chia estaba sorprendida con los ojos y la boca bien abiertos.
– ¿¡Cómo puede ser…!?
– Esta es la diferencia entre nuestras fuerzas. Creo que yo ya gané.
– ¡Uh…!
Intentó alcanzar la espada que había perdido y que estaba tirada en horizontal frente a ella dos veces pero yo la presioné más fuerte aún.
– No entiendo para qué te esfuerzas en intentos inútiles. Bajo el efecto de la droga ya no sos ni tan fuerte ni rápida como antes.
– Pero igual voy a…
– Claro, resístete todo lo que quieras. Aunque ahora sos ya tan débil que no podrías derrotar a ningún demonio.
Je je, sonreí y reí ligeramente cuando intentó volver a zafarse de mi agarre para alcanzar su espada pero se lo impedí con facilidad.
– Je je je, resístete todo lo que quieras.
– ¡Ugh…!
– Tal vez tendría que entrenarte para que movieras más rápido la cadera. A una guerrera le debería servir un entrenamiento sexual como este, ¿no crees?
– ¿¡Pero qué taradeces dices…!?
Le agarré el otro brazo con mucha fuerza cuando ella intentó volver a zafarse.
– ¡Suéltame…!
– No te voy a soltar.
La chica seguía tratando de zafarse ya con desesperación pero continúe sosteniéndola con toda mi fuerza por sus flacos brazos.
– ¡Deja de apretarme con tanta fuerza…! ¿¡Me haces ésto porque nos detestas tanto…!?
– Vos lo dijiste.
– Siendo así me voy a suicidar apenas pueda.
– Te lo prohíbo.
– ¿¡Por qué lo dices…!?
– Porque tienes cierta utilidad para mis fines.
– ¡No me voy a dejar usar…!
Entonces me apuré a meterle la punta de la lengua dentro de la boca a Chia aprovechando que me miraba desde ahí abajo de costado.
– ¿¡Mmmmm…!?
Se alcanzaban a oír obscenos sonidos acuosos que producíamos los dos. Luego le pasé la lengua por los dientes de arriba. La gran sensación de placer hizo que ella mantuviera la boca abierta en todo momento. Supe que la había dominado cuando noté que empezaba a devolverme los lengüetazos.
– FUah… Jaaah… Uuuh…
– ¿Y bien? ¿Te gustó?
– Sí…
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– Ya veo, menos mal.
– ¡!
Chia se dio cuenta de que se había dejado seducir por mí.
– ¡Te equivocas…! Sólo pasó que…
– ¿Que te gustó la sensación…?
– ¿Cuál sensación dices…?
– La de humedecerte por mis besos.
– Bueno, yo…
– Eso me lo confirma.
Mi novia se inhibió ante este comentario mío y yo aproveché para bajarle el cierre de la pollera.
– ¿¡Eeeh…!?
– ¿Qué es esto…?
Le metí unos dedos en su jarra de néctar y luego pasé a mostrárselos a la piba frente a su cara.
– Qué zarpada que sos al ponerte tan húmeda sólo por unos besos.
– Es porque sos un degenerado…
– Parece ser que todas las veces que estás junto a mí te pones como una ola por el placer sexual.
– Voy a gritar…
La voz le temblaba y noté que se le aceleraba el corazón. De la forma en que yo la veía Chia sólo era una chica como cualquier otra. Y este pensamiento me estaba produciendo un morbo que me resultaba difícil de controlar. Aunque no debería haber mayor placer en ganarle a humanos ordinarios…
– Vaya… no estás siendo sincera…
Le expandí un poco los lados de la concha separando los dedos que le tenía metidos.
– ¡Kyah…!
Se le empezó a esfumar la fuerza que le quedaba cuando le moví los dedos dentro de la concha. Y Chia advirtió que yo mostraba verdadero interés en su partecita.
– Así está la situación: si me haces caso te aseguro que notarás mucho más placer que antes.
– Pero…
– Quédate tranquila que ya te voy a soltar.
No terminaba de decirlo cuando Chia dejaba de alborotarse. Me noté sumamente orgulloso de que empezara a obedecerme.
– De acuerdo. Te voy a hacer caso.
– Esa es una buena decisión. Ahora ruégame por ya sabes qué, ¿entiendes?
Yo ya me empezaba a notar muy poderoso.
– Jura que desde ahora serás mi sirvienta.
– Sí, lo seré…
Apenas me juró lealtad me bajé un poco el pantalón y le mostré la pija.
– Jah… Jaaah… Pija…
Me empecé a pajear frente a mi novia.
– Jaaah… ¡Jaaaah…! ¡Uuuh…!
– Ey, ey, estás sobreexcitándote…
– Jaaah… Es que deseo chupártela…
– Te prometo que todas las veces te lo echaré dentro de vos.
– Jiah, ay sí…
Entre unos grandes arbustos la princesa guerrera me empezó a hacer unos petes.
OOO
– Muy bien, vamos a invocar a unos demonios.
Aquella mañana Chia me había invitado a desayunar en su propia casa tras haber yo pasado la noche en la misma con ella.
– ¿Dijiste que quieres invocar a unos demonios…? ¿En verdad sos capaz de hacerlo…?
– Claro, investigué y descubrí que los demonios buscan la misma clase de energía que las princesas guerreras.
– Y Yuuto-San, ¿sabes exactamente cómo invocarlos…?
– Por supuesto. Pero los demonios invocados deben notarse seguros para acceder a presentarse ante el invocador.
– Ya veo.
– El método es que juntos debemos crear una gran cantidad de energía.
– Ciertamente con ello podremos invocarlos, ¿verdad?
–Así es.
Tal y como esperaba entre Chia y yo ya hay una confianza completa puesto que dejó de resistírseme y hasta empecé a gustarle mucho. De hecho no oí ni una sola queja de su parte desde ayer a la noche así que ya empecé a entrenarla muy bien. Ya domé a una bella princesa guerrera que ahora responde sólo ante a mí. Pensé en esto con un gran morbo.
– Yuuto-San, ¿cómo es que estás tan sonriente?
– Sólo pasa que pensaba mucho en vos.
– ¿¡!?
– Ya vuelves a ponerte colorada. Esa es una prueba de que sigues siendo pura, ¿eh?
– Sigo siendo pura aunque ayer me quitaste mi virginidad apenas nos conocimos… Es por eso que soy una princesa guerrera ya que soy algo especial…
– Pero en verdad sos una zarpada.
– Yuuto-San, el zarpado sos vos y no yo…
– ¿Y en qué te basas para decir eso?
– Es que desde esta mañana sólo soy capaz de pensar en vos…
– …
– ¿Qué tanto piensas al verme así…?
– Creo que no sos más que una degenerada.
– ¿¡Cómo!? ¡Sos bastante grosero!
– Oh no, en verdad sos sólo una degenerada. Después de lo que hiciste esta mañana me quedó clarísimo.
Tras decirle esto se quedó anonadada y empezó a exasperarse.
– ¿¡Pero quéee…!? ¿¡No te parece que estás siendo terriblemente ofensivo conmigo…!?
– Para nada.
– No puede ser…
– Bah, tenías tanto deseo sexual que parecías más una perra en celo…
– ¡Sos cruel…!
– Mejor deja de quejarte y come rápido tu desayuno, ¿entiendes lo que te digo, trola?
– Ah, sí… ¿Eh…? ¡Espera, ¿me dijiste trola…!?
– Siempre quisieras estar excitada sexualmente, trola de mierda. Al fin y al cabo no sos más que mi sirvienta y mi vertedero de acabadas personal, ¿no?
– ¡Ay Dios! ¡Sos un maleducado!
Dejé de entablar esta conversación tan estúpida y me volví a la pieza de Chia. Y de verdad me pasé todo el resto de la mañana planificando mi siguiendo curso de acción. Conservo pocos recuerdos de los días lejanos que estuve con mis padres pues como ya mencioné fueron asesinados cuando era muy chico…
– Dale, cámbiate de pilcha.
Sé que Chia me está empezando a obedecer en todo.
– Sólo tengo mi uniforme de la secundaria…
– Me parece bien que lo uses.
Yo quiero ver a Chia vestir su uniforme de la secundaria.
– ¿Cómo sabías que tengo un uniforme escolar…? ¿Podría ser que…?
– Sólo soy muy observador.
Apunté con un dedo hacia donde ella guardaba una vincha junto con otras prendas juveniles de vestir y alcancé a notar que parecía decepcionarse un poco.
– Colecciono uniformes escolares femeninos como una afición.
– Vaya, lo que dices me resulta interesante.
Curvé un poco el dedo y con mi habilidad de telequinesia hice que se me acercara y la agarré de la ropa.
– ¡Kyah!
– No tengo razones para ser cortés con vos, maldita trola.
– No soy tu puta…
– ¡Cállate!
Le di la vuelta, le subí y le desgarré el piyama exponiéndole así el orto.
– ¿¡Pero qué estás haciéndome!?
– Te voy a entrenar como la perra faldera que ya sos y veo que te hace falta castigo.
Le abrí las nalgas hasta que le expuse el ano.
– ¿Eeeh…?
La tarada levantó la voz y le pude ver que ella empezaba a lagrimear.
– ¿Para qué me abres el trasero…?
– Para hacerte un enema.
– ¿¡Cómo!?
– Claro, creo que vendrá bien que te enseñe a ser como un inodoro ya que estos líquidos que te salen del ano me permitirán metértela bastante fácil con mi habilidad.
Le metí un dedo con fuerza hasta su intestino grueso y su panza empezó a emitir ruidos chapoteantes.
– ¡Espera! ¡Por favor no sigas! ¡Ya basta!
– Recuerda que soy tu Amo y mis deseos son órdenes para vos.
– ¡Lo lamento! Ya es la segunda vez que cometo este error pero es por eso que…
– No me detendré.
Puse más fuerte en el enema que le hacía con el dedo y vi cómo ella empezaba a comportarse de una forma extraña.
– Ah… ¡Aaah…!
– ¿Y bien? ¿Ya empiezas a gozarlo?
– ¡No lo estoy disfrutando! Es que hasta se me salen líquidos de la panza…
– Quizás vayas a expulsar tu mierda en tu pieza hasta dejar tu agujero completamente limpio.
– ¿¡…!?
Tal vez exageré con mis dichos y eso la hará querer huir con todas sus fuerzas por la puerta… Pero…
– ¡Ah, cerraste la puerta!
Con mi habilidad cerré la puerta de un golpe y con llave.
– Listo, ya no podrás correr de forma fácil hacia el exterior.
– ¡Sos un puto demonio…! ¡Yuuto-San, sos un demonio de primera clase!
– ¿Y qué vas a hacer al respecto? ¿Gritar con todas tus fuerzas?
– Uuuh…
Chia es una belleza que se mira a sí misma en el espejo de la habitación mientras contiene las ganas de cagarse encima. Le palmeo el orto para evitar que se siga conteniendo.
– ¡Ah…! ¡Aaah…! ¡Ay Dios, no…! ¡Ya no aguanto…!
– No resulta muy apropiado para una chica de tu edad el que se haga caca encima.
– Ugh… Uuuh…
Ella movía la cadera de un lado al otro y a mí me dio morbo cuando siguió lagrimeando. Nunca había notado tanto placer en el sexo como ahora que la veo sufrir.
– ¡Dale, por favor abre la puerta!
– ¿Tienes que ir al baño?
– ¡Sí, tengo que ir al baño!
– Uff…
A pesar de que me notaba molesto le abrí la puerta y ella se fue corriendo para el baño pero si se escapa será todo un problema.
OOO
– ¡Sos cruel!
Mientras Chia me recriminaba mi accionar se vistió con el uniforme con el que asiste a la secundaria.
– Ja ja ja, me divertí bastante.
– En serio sos de lo peor que hay… ¿Cómo es que le deseas lo peor a una chica…? Sos muy extraño…
– Ey, ey, ¿no te dije que sonabas muy vulgar cuando estabas en el baño…?
– ¿¡…!? ¿Quieres decir que me escuchaste orinar…?
– Como te metiste cuanto antes en el baño me aproveché y escuché todos esos increíbles sonidos acuosos.
– ¡Ay nooo…!
Chia se llevó las manos a la cara y meneó ligeramente la cabeza.
– Era una joda. ¿Para qué voy a querer escuchar algo así?
– ¿Lo dices en serio…?
– Sí, es en serio.
– Menos mal…
– Pero lo que es de verdad increíble fue el hecho de que me creyeras.
– ¡Dios, Yuuto-San! ¡Sos malo!
– Ja ja ja.
Por cierto, ahora mismo Chia se dejó suelto su cabello negro y largo. Este aspecto la hacía lucir aún más preciosa de lo que ya era.
– Ah, me acordé de algo…
– ¿De qué cosa?
– Que tengo que asistir a las clases de mi escuela pero como está cerca no hay drama alguno, ¿eh?
– ¿Cómo dices?
– Tengo una habilidad que me permitió falsificar mi carnet para parecer una estudiante ordinaria de secundaria. También soy capaz de falsificar el tuyo si así lo requieres.
– Ya veo, eso es algo que debías hacer, ¿eh?
– Claro, dependo de esta habilidad para múltiples propósitos.
Ese poder que usa ciertamente puede ser denominado como brujería. Luego mientras seguíamos conversando íbamos caminando por la verederas para asistir a las clases de la escuela.
– Yuuto-San, como te decía la escuela queda cerca de aquí y te puedo hacer entrar sin problemas.
– Entiendo.
Los demonios suelen frecuentar las escuelas así que no veo nada muy de raro con que Chia asista a una.
– Y bueno… Yuuto-San…
– ¿Qué pasa?
Chia me agarró gentilmente de los hombros.
– Bueno… el haberlo hecho una sola vez no es suficiente, ¿verdad…?
– …
Qué tremenda trola. Estábamos por ingresar a la escuela pero en su estado sexual actual nos vamos a atrasar si tenemos más sexo…
– En serio sos una degenerada.
– Es que no alcanzo a evitarlo… Creo que usar este uniforme mientras me estás viendo me calienta bastante…
– Aguántate.
– ¿Eeeh…?
Mi novia en verdad empezó a lagrimear de tristeza.
– ¡No tiene nada de malo hacerlo ahora mismo!
– También podrías simplemente masturbarte…
– ¡Pero tocarme a mí misma no reemplaza a que me des pijazos…!
– Uff, mierda…
Creo que podría llegar a hacer uso de su alto nivel de calentura y hasta ahora éste no me resultó problema alguno.
– Pero ciertamente me pregunto si la energía es algo que pueda ser aumentado…
– ¿Eh?
– Bueno, donaré una cierta cantidad para que tu poder de hechicería se mantenga.
– Claro.
Mi novia entonces esgrimió una sonrisa.
– Te entiendo, pero deseo que tu poder aumente mucho.
– ¿Que aumente mucho?
– Te voy a hacer una acabada interna.
– ¿¡Dijiste una acabada interna!?
– ¿Qué pasa? ¿Eso te desagradaría?
– Es que… no sé si tenga la suficiente resistencia…
– Tranquilízate que en caso de que te desmayes acabaré afuera.
– Mmm… ¿eso significa que vas a ser cariñoso conmigo?
Bueh, ya quiere creer que seré amable con ella, ¿eh? En serio es una causa problemas de mierda.
– Ya terminemos con la charlita y vayamos a la enfermería, ¿de acuerdo?
– ¿No va a haber problema con que lo hagamos allí?
– Con mi habilidad ese problema está resuelto.
Y así Chia y yo pasamos y estuvimos en la enfermería una buena parte de la mañana.
OOO
– ¡Aaaaah…! ¡Ay nooo…! ¡Me das demasiado rápido y fuerte…!
Estoy en la enfermería teniendo sexo con mi novia mientras le observo la tierna piel desnuda y no dudo en entrenarla para que ambos podamos disfrutar cada vez más del sexo.
Así la voy a poder volver esclava de mi pedazo.
Tanto sus tetas como su cadera no dejaban de moverse con rapidez como si la estuviera violando. Mi novia posee unas tetas voluptuosas y casi triangulares.
– Che, ¿entiendes que estamos en la enfermería escolar…?
– ¡Aaah…! ¡No alcanzo a dejar de gemir fuerte…! ¡No aguanto más…! ¡Aaaaah…!
– En serio sos una perra alzada.
Estoy empleando mi habilidad para amortiguar sus fuertes gemidos.
– Parecería que tendría que dejarte muda para que dejaras de gemir tan fuerte…
– ¡Pero… no aguanto… porque tus pijazos me están dando mucha energía! ¡Ya van muchas veces que tengo orgasmos…!
– ¿Cuántas sensaciones estás gozando a la vez?
– No sé qué decirte…
Ya me resigné a que dejara de gemir tan fuerte y seguí dándole rápido con mi pistón.
– ¡Ah…! ¡Fuah…! Me agarras muy fuerte de la cadera… Ah… ya noto muy caliente mis adentros…
– Ahora voy a darte aún más fuerte.
– ¿¡Eeeh…!? ¡Aaah…!
– Qué vulgar que suenas respirando tan fuerte…
– ¡Ay no…! ¡Es que no dejas de meterme y sacarme la…! ¡Aaah…!
Dios, es una depravada. Es como si en su mundo sólo hubiera el sexo y nada más.
– Soy un tarado de remate…
– No entiendo por qué lo dices…
– Uh…
– ¡Yuuto-San, mírame…! ¡Aaaaah…! ¡Me encanta que mi feminidad sea penetrada por tus pijazos…!
La expresión que hizo al decir esto me excitó sobremanera y lamenté el no poder filmar algo así.
– Uh bueno, estaba reticente a seguir pero…
– ¿Querías detenerte…? ¡Jiaaah…!
– Ya no, en verdad estoy disfrutándolo.
Noto que estoy entrenando bastante bien a esta piba y que esto me provoca mucho placer. Agarré a mi novia por la cintura y aceleré mis pijazos.
– ¡Aaaaah…! ¡Ay nooo…! ¡Detente…! ¡Detenteee…!
– ¿Eh…? ¿Te desagrada tener sexo con un hombre como yo…? ¿O acaso sos tan zarpada que te encanta?
– ¡Aaah! ¡No es eso! ¡No es para nada algo de eso! ¡Pero detente…!
– ¿¡Ya que a pesar de que te digo muchas cosas desagradables sigues jalándome del pito todo lo que quieres…!?
– ¡No, no es eso, pero gozo cada medita tuya!
– Sos una degenerada…
– ¿¡Eh…!?
Tras esta charlita se incrementó mi lujuria y le seguí dando como si me fuera la vida en ello. Le brotaban tibios fluidos amorosos mientras la seguía ultrajando.
– ¡Jaaaaah…!
– Dime si te gusta mi cuerpo.
– ¡Me fascina tu cuerpazo…!
– En serio sos una depravada sexual.
– Me hierve la sangre… ¡Me encanta esta cogida…!
– ¡Cuánta locura!
– ¡Oooh…!
Mi novia sacaba y metía la lengua a cada momento como si estuviera agonizando. No era para nada como si fuera un pescado ya que movía con frenesí la cadera de arriba hacia abajo.
– ¡Me encantan los pijazos que me das…!
– ¡Acabo, trola! ¡Te voy a echar toda la chele dentro de la concha!
– ¡Aaah…! ¡Dale…! ¡Hazlo…!
Parecía querer seguir su instinto de tener impregnada la concha con mi chele así que como mi novia ahora hasta yo mismo quería echarle todo el semen dentro de su ser.
– Ya te lo echo todo.
– ¡Oooooh…!
Chia largó como una especie de rugido cuando se lo eché dentro de la concha y luego se le salía de la misma como si fuera magma.
– Ay acabaste tanto dentro de mí que se me está derramando…
– Todavía me falta echarte más.
– ¿¡Eh!?
Desearía tener visión de rayos x para verle cómo el semen se le vertía en sus adentros. Y las convulsiones por la última echada hicieron que a mi novia le rebotaran de más sus casi triangulares tetas por haber tenido un segundo orgasmo tan seguido del primero y yo la veía embelesado.
– Jaaah… Ay qué rico… El sexo es de lo mejor…
Chia se recostó a un lado mía sobre la cama con una obvia satisfacción en su semblante.
– Che, todavía no terminamos.
– ¿Eh?
– Debo decirte que hoy probaremos a acabar tanto adentro como afuera.
– Pero de momento ya tengo acumulada la suficiente cantidad de energía…
– No me interesa eso. Vos no sos más que un anzuelo para los demonios.
– ¡Pero…!
– No hay drama pues volveré a hacértelo. Esto es a todo o a nada en esta lucha.
– ¿¡…!?
Pero en vez de una expresión de desazón Chia presentó una ligera sonrisa. Esta mina de verdad disfrutaba con toda esta situación… Y luego cuando terminamos de tener más sexo desenfrenado Chia se volvió a desmayar para desilusión mía…