Another Novel R-18 Capitulo 9 "Intermisión, pasado de una chica"

Siempre fui una persona callada.
 
Por alguna razón no podía adaptarme a las personas que me rodeaban. Tenía miedo de ser vista por esas personas, solo confiaba en mis padres que siempre fueron buenos y cariñosos conmigo.
 
Creí que siempre estarían conmigo así que no me preocupaba por nadie más.
Después me dijeron que tenía que ir a lo que parecía ser la escuela.
 
Al principio tenía miedo ya que me dijeron que había muchos niños y niñas que serán mis compañeros y que era obligatorio ir. Aún recuerdo cuando me lo dijeron.
 
Lloré ese día. Lloré como nunca antes lo había hecho. No quería separarme de mis padres. Les rogué que no me llevaran y mis padres tuvieron que abrazarme hasta que me calmara.
 
Me dijeron que no debía tener miedo y que todos pasaban por esa etapa. Con los consejos y la confianza que me daban ellos, pude aceptar.
 
Ya eliminado el miedo que tenía, este fue reemplazado por curiosidad y después con entusiasmo.
 
Lamentablemente no salió bien como yo creía.
 
El día en que mis padres me llevaron a la escuela primaria. En ese momento yo estaba feliz porque al fin podía quitarme ese miedo hacia las personas al estar rodeada de niños de la misma edad.
 
Todo fue bien al principio. Tenía que presentarme antes todos los niños de la clase y la profesora me alabó por mi buen manejo de palabras. Parecía que no estaba acostumbrada a que una niña de esa edad pueda hablar con tanta fluidez, aunque en ese momento yo estaba nerviosa.
 
Después hicimos muchas manualidades e incluso cantamos muchas canciones.
 
Cuando la profesora hacia preguntas yo era la primera en contestar y ella me alababa. Me sentía feliz al saber que lo estaba haciendo bien.
 
En cualquier actividad yo era la primera en presentarla buscando la aprobación de la profesora y también para sobresalir con mis nuevos compañeros.
 
Aunque ese fue el primer día, al pasar el tiempo todo cambió.
 
Cuando terminaba la manualidad que la profesora nos dejaba, ella ya no me alababa como antes e incluso a veces me daba una expresión difícil de describir.
 
Si la expreso, en una palabra, esa sería: despreciable.
 
En ese momento no sabía que existía esa palabra así que trataba de mejorar y poner más esfuerzo en los trabajos.
 
El resultado…
 
Ahora incluso los niños que consideraba mis compañeros se iban alejando de mí.
 
No sabía lo que andaba mal.
 
Porque se alejan de mí. Quería saber la razón así que planee preguntarle a la profesora.
 
Cuando la encontré ella estaba charlando con un profesor de la misma escuela. No pensé que había problemas así que me acerqué hacia ella.
 
Esa niña ya me tiene cansada
 
¿Huh? ¿Pasa algo mal con ella?
 
No deja que los demás niños participen, me molesta. Siempre presenta todo de primera como si estuviera compitiendo con los demás. Es muy egoísta a su edad e incluso creo que menosprecia
 
No te preocupes tanto por ella. Todavía es una niña, habla con sus padres para que la eduquen mejor
 
Aunque no habían dicho el nombre, sabía que se referían a mí.
 
Era eso, todo había sido mi culpa. Debí haberme dado cuenta antes. No sabía que les estaba haciendo daño. Yo solo quería hacer amigos, pero ni eso puedo hacer.
 
Yo
 
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Desde ese día, después de darme cuenta que está haciendo todo mal decidí cambiar, pero ya era demasiado tarde.
 
Crecí apartada de la clase. Me daba miedo volver a hablar y que me odien más.
 
Los profesores llamaron a mis padres y ellos estaban muy preocupados.
 
Les decía que todo andaba bien y que no descuidaría mis estudios. Ellos, aunque renuentes decidieron confiar en mí.
 
Por eso, revivió mi miedo que había olvidado hacia las personas. Me encerré en mi propio mundo donde no podía molestar a nadie más con mi presencia.
 
Suena estúpido pero mi miedo se hacía más y más grande cada día.
 
No quería estar así, no quería quedarme sola sin poder tener amigos, sin poder charlas con alguien a parte de mis padres. A veces desde lejos veía grupos de chicas que conversaban alegremente. Quería acercarme, pero tenía miedo.
 
Así llegando a la secundaria todo fue igual. Como tenía mi cabello que tapaba casi la mitad de mi cara no era muy nombrada desde mi llegada. Tal vez pensaron que yo era una persona rara y por esa razón no se me acercaron.
 
Se sentía muy solitario.
 
Hasta que un día algo llamó mi atención…
 
Desde hace mucho tiempo me gustaba leer y era la única salida donde yo sentirme bien. Me encerraba en mi habitación a pasar horas para leer. Mis padres también me apoyaban y me compraban más y más libros.
 
Pero quería algo más.
 
Sentía que algo me faltaba.
 
Pero viendo como las personas charlaban alegremente desde lejos me di cuenta.
 
¿Amor?
 
Claro, siempre tenía miedo de las personas que me rodeaban que nunca me di cuenta de eso. Nunca me había enamorado. Ya no quería estar sola. Quería hablar y reírme con una persona. Quería confiar en ella.
 
Me reí de mí misma, que patética soy.
 
Aun así, quería saber cómo se sentía querer y así mismo ser querida.
 
Busqué en internet información de eso. Aprovechando mi gusto por leer comencé a descargar libros de genero romántico algo que nunca había hecho.
 
Al principio me pareció raro, pero poco a poco me fue entusiasmando y también ilusionando con las historias que leía.
 
Leí incontables libros, adentrado en ese mundo e imaginándome ser la protagonista de esa historia. Me encantó.
 
Y así seguí hasta que me encontré con cierto contenido.
 
Había un libro que era de romance, pero tenía un tag que no había visto en los libros anteriores. Era R-18.
 
De inmediato pasé a otra página mientras caía en pánico y notaba como mis mejillas ardían.
 
A mi edad yo ya sabía lo que significaba ese tag, pero era mi primera vez viéndolo en un libro.
 
Decidí olvidarme de lo que ocurrió, pero días después la curiosidad me ganó.
 
Cerré fuertemente la puerta en caso de que mis padres me interrumpan y soportando la vergüenza que ardía en el fondo de mi corazón empecé a leer ese libro.
 
“…”
 
Terminé fascinada, no podía creer lo que estaba leyendo. La trama de la historia era parecida a las historias que anteriormente había leído pero muy diferente a la vez. Aunque pensé que agregar el género “erótico” dañaría la calidad de la historia, al contrario, le daba más sentido a la historia y ayudaba al desarrollo más profundo de los personajes.
 
Fue increíble, desde ese día leí todos los trabajos de ese autor y mientras más leía más me impresionaba.
 
Me sorprendía que los libros fueran gratuitos incluso cuando la calidad de sus trabajos era celestial en todos los sentidos.
Llegué al punto de convertirme en su fan hasta el punto de admirarlo.
 
Y así pasaron los años.
 
Seguí leyendo los trabajos de ese autor hasta que un día dejó de subir una historia que estaba siguiendo lo cual me dio mucha tristeza.
 
En los últimos años de secundaria fue diferente de antes.
 
Pude conseguir una amiga, yo, que tenía miedo de ser odiada por las personas pude conseguir una persona que me ayudó a cambiar.
 
Poco a poco con su ayuda pude mantener algunas conversaciones con mis compañeros de clase, aunque siempre me ponía nerviosa y no me salían las palabras. Que vergonzoso.
 
Los días pasaron normalmente hasta que se produjo un anuncio que conmocionó a todo el instituto al que yo asistía.
 
Neilans Ribers, el hijo del hombre más rico del país y heredero de la renombrada familia Ribers iba a asistir a nuestro instituto.
 
La mayoría de los estudiantes e incluso maestros se preguntaban la razón de esto ya que este instituto no tenía nada en especial como para que una persona tan importante fuera a matricularse.
 
El día que llegó le hicieron dar un discurso en el auditorio y gran parte de las chicas suspiraron al unísono mientras los chicos solo se quedaban impresionados y dejaron a relucir sus sentimientos de envidia en sus caras.
 
No hace falta decir que yo también era una de las chicas enamoradas de él.
 
Un chico guapo, ejemplar, bueno en deportes, desprendía un ambiente sereno y lleno de elegancia. Cuando me di cuenta ya estaba enamorada de él, aunque no era la única. No sé cómo, pero desprendía un ambiente y aura protectora que envolvía a las personas que estaban cerca de él.
 
Aunque él fue asignado a una clase diferente, en mi clase mis compañeras hablaban airadamente de él y muchas de ellas competían por ver cuál es la primera en confesarse.
 
Viendo esa situación solo me quedaba rendirme ya que no tenía ninguna oportunidad de acercarme a él.
 
Pero algo era extraño, después de haber ingresado al instituto y haber llamado la atención de la mayoría de estudiantes, rechazó todas las confesiones de amor hacia él e incluso se inscribió al club de informática aun cuando era bueno en todos los deportes.
 
Incluso rechazó ser miembro del consejo estudiantil.
 
Era muy misterioso, quería saber más sobre él.  Pero no tenía ninguna oportunidad de acercarme. Soy muy tímida, simple, sin ningún atractivo. ¿Podré gustarle? ¿Qué tendría que hacer para que se fije en mí?
 
La única conexión que teníamos era que estábamos en el mismo club de informática, pero me daba pánico incluso acercarme y hablarle.
 
Cuando estaba pensando en eso encontré una libreta en el pasillo.
Por un segundo no le presté atención, pero después de ver desde lejos a Neilans, me di cuenta que tenía su mochila abierta pero todavía tenía dudas si era en realidad de él.
 
Al principio no se me ocurrió mirar el contenido, pero al final lo hice.
 
I-Imposible… E-Esto es
 
N-No… esto no puede ser…
 
Si. El dueño era él, Neilans Ribers. ¿Esto era suerte? ¿El destino? Podía sentir como mis ojos se ponían calientes y trataba de aguantar las lágrimas que salían de mis ojos.
 
Estaba feliz al saber que tendría una oportunidad para hablar con él.
 
Quiero saber más de él.
 
Eso fue lo que pensé así que seguí viendo el contenido de la libreta. Hasta que vi algo que hizo que mi corazón palpite aún más fuerte por esta persona.

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